Por qué escribir sobre arte

Esta plataforma tiene como objetivo poner en práctica la crítica del arte desde una postura de productores artísticos y pensar en estrategias propias y locales que nos permitan reflexionar sobre el arte contemporáneo y el mundo artístico actual del país. Escribir sobre arte nos permite esclarecer nuestras impresiones sobre trabajos que nos resultan interesantes y nos intrigan. El ejercicio de escribir requiere otro tipo de responsabilidad sobre lo que vemos, requiere una reflexión más profunda que nos lleva a indagar de una manera implicada sobre procesos de conceptualización y de realización. Escribir conociendo de primera mano los procesos de producción, por qué hacemos lo que hacemos, desde dónde hablamos, tanto como artistas como críticos, nos ofrece una mirada teórica que surge de la praxis. Este ejercicio posibilita un soporte para dialogar, generar tensiones y reflexionar sobre nuestra propia investigación artística.

Monday, December 9, 2013


“Y está bien”
Entrevista a David Jara, artista ecuatoriano

Por: Álvaro Espinosa                                                                       noviembre, 2013

Entre conversa y conversa se pasa el tiempo.
Así fue como se dio la entrevista que hice a David Jara. Junto a anécdotas, historias y frustraciones, David, me contó cómo es su onda en el arte, cómo la vive y qué piensa de ella.

David se considera un artista, pero no hace un arte de consumo para galerías, museos y curadores, él hace un arte para sí mismo. Es un artista que no se limita al mercado y por este mismo hecho se siente súper libre, porque hace lo que le gusta y no lo que vende o lo que le dicen que haga.

¡Primero fuiste cura! ¿cómo fue eso?
Fue mi reacción la primera vez que escuché que David estudió para cura durante un año, y así me comentó de su paso por el Seminario de Ambato de la comunidad de los padres Franciscanos. Cosa que nunca terminó, pero es una historia que cuanta con agrado, uno de sus pasos previos al arte.

Luego le pregunté de sus inicios y me contó que sus inicios en el arte no fueron su familia o amigos cercanos, pues cerca a él no había nadie directamente haciendo arte, sino que, se aproximó al arte gracias a la naturaleza, especialmente gracias a las montañas -el Tungurahua y el Cotopaxi son las que más he subido me dijo-. Fue guía de montaña en Baños y por este motivo considera que la naturaleza es lo mejor para fotografiar.

Después de ser guía de montaña se inició en las artes por frustración. Viajó a Quito desde su natal Ambato, para estudiar artes en la Universidad Central, debido a que tres de sus amigos andinistas le fallaron, sin embargo este fue el inicio de lo que ahora él está viviendo.
Se interesó mucho en la fotografía y al cambiarse a estudiar artes a la Universidad Católica conoció y trabajó con todos los profesores de fotografía de ese entonces, lo cual le ayudó a forjar más sus habilidades detrás de la cámara, medio con el que se ha desempeñado hasta ahora. Pues en muchas de sus obras la fotografía está presente, como invitado de honor.

Le pregunté por el mensaje con el cual trabaja y me contestó que siempre está en búsquedas y colapsos. Sus obras son pura investigación, -nada es de gratis, no son adorno, me dijo-.
Es un artista que cuestiona al mundo y así mismo y a la vez es un inconforme. Estudia su cuerpo, trabaja sobre él y quiere aprender más de sus posibilidades.
Su punto de partida son sus experiencias propias y las cosas que suceden.

Otra de mis preguntas, una de las que más me intrigaba, fue ¿por qué guardas? refiriéndome a los diversos objetos que suelen estar presentes en sus obras y me dijo que no guarda, él no es un acumulador. Todos estos objetos son colecciones que él tiene, son -evidencia tácita de que has vivido-. Me contó que la primera colección que empezó fue la de sus uñas, a lo que pregunté si solo eran de las manos o también de los pies. Pues efectivamente es una colección de uñas de sus manos - pero ¿por qué solo de las manos? continué – y la respuesta fue que con las manos crea, trabaja, pinta, dibuja, fotografía y ese es su interés principal.

Durante toda la entrevista David fue aclarando varias de mis dudas en cuanto a su obra y su forma de trabajar pero respecto a la performance, yo consideraba a David como un artista performer, pero realmente él me dijo que no busca hacer expresamente performance, lo que él hace es producir obra, accionar dentro del arte y la performance se adapta a lo que quiere decir, a su discurso y por eso su obra se ha visto generada de esta manera.

El dibujo ¿en dónde entra? le pregunté -El dibujo es un inicio de todo, pienso dibujando-. El dibujo ayuda a Jara para ir creando sus ideas, moldeándolas. Desde que lo conozco, siempre tiene una agenda para dibujar cerca de él.
En estas agendas plasma sus ideas de obras, cosas que desea hacer, que ha pensado. Pero ¿cuántas de estas obras se hacen realidad? –Pocas-, me contestó sin ningún reparo. Tiempo y dinero son el problema para seguir creando y produciendo, pero a la vez esto, considera él, es una ventaja. Por estas limitaciones -vas afinando y te obligas a seleccionar, creas estrategias- para hacer realidad eso que quieres.

Por el tipo de trabajo que él hace, un trabajo muy personal, le pregunto ¿te molesta exponerte? A lo que me contestó que –no para nada, no esta mal-, siempre que su arte sea coherente y sensato con lo que él piensa y siente, lo importante es reconocerse en lo que uno hace.

Y esto que hace involucra cosas muy personales de su vida, cosas que ha tenido que recolectar durante largos periodos de tiempo. Por lo que pregunto si ha convertido su vida en una obra de arte. -Si y no es su respuesta, la vida se mueve- Jara ya no quiere planear las cosas a futuro, encuentra un cierto miedo en eso. Y continua -arte y vida no se separan, podré ser profesor un rato (refiriéndose a su faceta actual como profesor de la Universidad Salesiana) pero artista siempre. Jugar, hacer, jugar- es su filosofía de trabajo -Y está bien-.

David, es como él dice, un artista con personalidad altibaja, pero esto le ayuda a retro-alimentarse. Destrucción/construcción es su forma de ir creando arte. Es su forma de reinventarse, cosa que para su proceso artístico es de gran ayuda.


Finalizando la entrevista le pregunté por sus objetivos y metas a futuro. “Ecuador Horizontal” fue lo que me respondió, un trabajo de investigación que está haciendo conjuntamente con la Universidad Salesiana y sus estudiantes de comunicación y es en lo único en donde tiene la cabeza. Es un proyecto para -volver a tener fe en la gente-.







Sunday, December 8, 2013

El “ego artístico”

Por: Daniel Fernández                                                                                 septiembre, 2013
El origen de este ensayo-opinión crece dentro de un marco de dudas en el que se presenta una crítica novata, en el sentido de que no existe crítica a la crítica. Y si existe se halla dentro de un marco de reafirmación constante y monótona. Es decir, la crítica existente hacia la crítica del arte dentro del pequeño y selecto círculo de los que conocen de su existencia es reiterativa y se afirma a sí misma, haciendo que la crítica conserve los mismos estándares clásicos. Regida por márgenes de ética y moral muy pequeños, la crítica se enlaza con aspectos a veces irrelevantes que hacen que se tropiece con su propio ego. Con esto no quiero decir que el crítico sea un ególatra, sin embargo su camino es muy cercano y paralelo. Dentro de esta controversia existen contrapuntos que acompañan a la crítica y argumentos que no. Mi objetivo no es recalcarlos, pero sí encontrar su origen y su relación con el nacimiento de un ego artístico y de su valoración.
Mi punto de entrada en la crítica es el ego mismo. Me remito al origen de la crítica como una nueva voz que nace por, para y hacia un pueblo que quiere y tiene algo que decir acerca del arte y de la producción cultural (Guasch, A. Coord. (2003). La crítica del arte. Historia, teoría y praxis. Barcelona: del Serbal (capítulo 1). Sin embargo la construcción de esta idea creo que tiene un fondo escondido e intencional mucho más profundo. En la escusa ideal para que el artista hable de arte, lo critique y se reafirme en él, se presenta una cara altruista. Presenta una pantalla hipócrita que se coge de la mano de otros para después aprovechar su errada creencia y convertirla en una herramienta para salir exento de culpa. Haciendo creer que su buena intención de tratar de dar una voz a un pueblo, a un público inocente e inexperto fue rechazada por el mismo público y que fue una equivocación intentar dar un punto de vista popular a una práctica tan pura y devota como es el arte. Es en este punto que se entiende un contrapunto de individualismo en el que por más que se hable de una intención objetiva e imparcial se nota un claro sujeto de segregación.
Mi intención al mencionar este supuesto donde el fin justifica al medio, no es dejar un mal sabor dentro del arte, ni dejar de pretenciosos a los artistas ni al mismo arte, mucho menos despreciarlo. Es simplemente una observación en la que tomo en cuenta el riesgo de la posición de artista hacia el crítico y viceversa. Es entonces donde mi punto de entrada a la crítica se topa con la crítica misma y la evade abstrayendo su propósito, contenido y visión. ¿Es uno de sus objetivos estetizar el ego del crítico-artista-teórico-intelectual?
Voy a responderme esta pregunta desde el otro lado de la moneda. Cuando se habla de una crítica se piensa inmediatamente en sacar a flote los defectos, las fallas, lo negativo de lo que se critique. Al parecer esta tendencia tendrá su origen en un pensamiento puramente capitalista occidental, organizado en pares opuestos, en donde se maximiza un tiempo productivo sin dejar espacio a ningún punto de vista extra que no sea específicamente el del enfocarse en las fallas. Es decir, o es malo o es bueno, y con esto se puede identificar que se elimina y que se queda. Nada es arreglable, todo es desechable. Lastimosamente no es así, y digo lastimosamente porque resulta muy cómodo y fácil decir «esto es bello» o «esto es mediocre» (Diderot, 2003, Salón de 1767, Madrid: A. Machado Libros). Cuesta mucho más crear crítica dentro de un marco investigativo, lingüístico, descriptivo y comparativo, no importa si es subjetivo u objetivo.
[En este punto vale la pena definir varios términos como son crítica constructiva y deconstrucción (Andres Villalba, http://www.revistamundodiners.com/index.php?option =com_content&view=article&id=241:ser-anonimo&catid=9galeria&Itemid=36)   El primer término no necesariamente tiene que ser una crítica en donde solo salgan a flote las cosas buenas, por el contrario, es una crítica donde lo negativo se vuelve protagonista. A sí mismo el segundo término no se refiere estrictamente a destrucción.]
Ahora, para no  desviarme del tema, volvamos al lado de la moneda por la que comenzamos. Me atrevo a decir que la crítica contemporánea es una consecuencia de la moderna, no en el sentido de que es el desenlace o el resultado de esta, sino en un sentido en que la segunda encuentra una excusa en la primera (la crítica contemporánea en la moderna). Y a pesar de que creo que no necesita otra excusa que esa [histórica], no es difícil darse cuenta que se enfoca en una excusa histórica dirigida al pasado. Cuando debería mirar al futuro y mucho más importante situarse en el presente. Es, por ejemplo, claro en la crítica de la obra de Vinicio Bastidas por Andrés Villalba titulada “Ser anónimo” la presencia de referencias al pasado, citas, autores y conceptos, inclusive se puede notar una aproximación al contexto actual. Sus citas comparativas incluyen la obra que critica dentro de contextos en los que se la puede entender mejor aun así no se la conozca. Sin embargo, no cualquiera puede entender esta crítica. Se debe tomar muy en cuenta que fue escrita para la revista Diners y que está dirigida hacia un público específico. Es aquí donde encontramos nuestro vínculo con el ego del crítico y el artista.
Según el Diccionario General Ilustrado de la Lengua Española (Barcelona, España, 1982) el ego es un ente individual, una extremada exaltación de la propia personalidad hasta considerarla como centro de atención y actividades generales. Este concepto, aunque un poco rígido, es muy acertado y calza perfectamente en mi intención descriptiva del ego artístico. No es la individualidad lo que quiero resaltar, pero la clarísima finalidad de resaltar una particularidad, una idiosincrasia con una específica inclinación política y un manejo casi poético de todos estos elementos. Dentro de todo esto se encuentra un peculiar gusto por lo exquisito, lo no popular, lo inentendible para muchos y descifrable para pocos.
“Esta síntesis metodológica hace que el discurso crítico pueda asumir mayores riesgos que el propio arte en la medida que en los actos de «desvelamiento» el crítico vaya más allá del arte en el sentido de investirle – gracias a la imaginación y la fantasía del crítico – una múltiple variedad de intereses que le asignan un significado más profundo que el que en realidad posee.”
Guasch, A. Coord. (2003). La crítica del arte. Historia, teoría y praxis. Barcelona: del Serbal (capítulo 3, pág. 134)
Esta cita sola hace todo este ensayo mucho más efectivo, entendible y accesible. Al parecer para Donlad Kuspit (pluralista y formalista), el crítico-literario hace un trabajo mucho más profundo que el artista, y gracias a este personaje la obra llega a tener un sentido mucho más fuerte. No podría estar más en desacuerdo con esta afirmación. Creo en que nada ni nadie se puede atribuir mayor riesgo que el mismo arte como portador de ideas, como reflejo del ser en esencia. Es el arte quien dota de significado y sentido a la crítica.
Pero el objetivo no es contradecir al ego artístico y negarse ante él. La intención es saber cómo aproximarse y saber cómo usarlo a favor del arte. El objetivo es desinflar el globo del capital simbólico que maneja el ego artístico que existe hoy en día y generar tensiones dentro de estos planteamientos superficiales. No definir puro a cada espacio del arte por los límites de sus medios, pero definir a los límites del arte por medio de nuevos espacios. Incluir, utilizar y aprovechar estos direccionamientos falsos dentro del arte para una transformación del mismo. La pregunta sigue en cuestión: ¿Qué hacer para desinflar el ego artístico actual y usarlo a favor del arte ?

Bibliografía
-       Guasch, A. Coord. (2003). La crítica del arte. Historia, teoría y praxis. Barcelona: del Serbal (capítulo 3)
-       http://www.revistamundodiners.com/index.php?option =com_content&view=article&id=241:ser-anonimo&catid=9galeria&Itemid=36)  
-       Diderot, 2003, Salón de 1767, Madrid: A. Machado Libros
-       Diccionario General Ilustrado de la Lengua Española, 1982





Saturday, December 7, 2013

The Curator

A partir de una entrevista a Eduardo Carrera
Por: María Laura Rodríguez                                                                        noviembre, 2013
Nos encontrábamos en una noche amena en el Centro Histórico de Quito. El paisaje, las luces, los sonidos, un pequeño gatito y dos cervezas acompañaban una cómoda conversación fuera de lo formal entre Eduardo Carrera, Daniel Fernández y yo.
La curiosidad tomaba parte de nosotros frente a Edu, quien a pesar de su corta edad se ha posicionado en el mundo del arte de manera genuina y eficaz. Siempre está la pregunta latente hacia cualquier artista acerca de su primera aproximación al arte. Edu nos contaba que él ingresó a la carrera de artes visuales con el fin de hacer pintura. Al encontrarse en una institución alejada de lo clásico en cuanto a técnicas y vinculada a nuevos formatos de arte, en primer semestre con Jenny Jaramillo (una de las primeras artistas del Ecuador en trabajar desde la performance) y una crisis acerca de su identidad sexual, el cuerpo y la identidad forman parte de su discurso como artista.
“El arte se aleja de lo estético para pasar de ser objeto a sujeto en mi caso” dice Edu. A través del video arte y la performance encuentra el lenguaje con el cual él pudo asimilar experiencias que le importaban y sobre todo era el medio político social necesario para sus vivencias como homosexual. Un medio crítico desde su posición activista y sobre todo alejado de la galería. 
Con respecto a la situación de la performance dentro del arte, Edu manifiesta que siempre se dejó del lado B mientras que la pintura, el dibujo o la escultura se mantienen en el lado A. “No existe lugares para la performance, este medio no se ha posicionado dentro del mundo artístico… esto ha creado carencias institucionales, no hay espacios dedicados para la performance, ni en las escuelas de arte hay una educación… no hay una metodología para explicar que es una performance”
Tras relatarnos su visión sobre la situación de la performance nos menciona de No Lugar, este espacio creado para dar la difusión y el espacio a esta y nuevas prácticas que carecen de lugar en el medio. Es en No Lugar donde Edu realiza su primera exposición individual donde todo es performance y llega a un interés por la gestión y el trabajo en una plataforma de arte. Fue en ese punto que nos preguntamos ¿cómo llega a vincularse con la curaduría? Para él todo está relacionado.
Al igual que cualquier artista manejaba una bitácora. La diferencia era que en vez de trazos, dibujos o garabatos, la escritura fomentó su acercamiento a la curaduría. El interés por hablar, difundir, dar un espacio a la performance partía de la escritura y así llega a la curaduría donde se vuelve un ejercicio de investigación y logra aventajarse de las posibilidades curatoriales para generar nuevas muestras en las que puede dar espacio a nuevos medios. Edu nos contaba que la performance y danza junto al teatro han logrado relacionarse para posicionarse en el medio. A pesar de esto, en el contexto local lo ve verde al desarrollo performático. Es por eso que el trabajo de la escritura le permite a la performance que salga de la galería y aunque sea se vuelva texto para que el público pueda leer los contenidos políticos, los espacios sociales y el activismo.
Entre conversación y conversación la cuestión de Edu como gay dentro del contexto local era un tema bastante interesante. ¿Cómo es su posición dentro del arte como homosexual? ¿Es acaso diferente? Edu la tiene bien clara. Las condiciones de género machista en el Ecuador le permite posicionarse de cierta manera. Él cree que se necesitan de estos agentes que puedan asumir ciertos roles que por miedo otras personas no pueden. Da el ejemplo de el mismo hecho de ser gay. Los roles que se manejan dentro del arte contemporáneo que mucha gente no se atreve es el de ser curador pues  Edu como performer asume este papel y está performando siendo curador.
El papel del curador y la identidad gay han dado a Edu cierta condescendencia dentro del arte, ya que muchas veces la gente ha tenido miedo de actuar de manera homofóbica dando gusto a sus peticiones, lo cual para él le beneficia ya que puede aprovechar de esas situaciones. Al igual que como curador, su identidad gay influye en su producción artística ya que son estos estereotipos lo que los medios necesitan.
Pensando en el papel del curador, Edu nos contaba que él baja el nivel de éste. Ya que los curadores son como estos agentes que saben demasiado, son una figura elevada y consagrada, y él es un joven curador que al igual que los jóvenes artistas se posiciona sin miedo y pone en crisis la figura del curador. “Creo que el rol del curador es quebrar con la figura del curador… creo que la práctica curatorial también se mete mucho con el activismo” afirma. La posición del curador latinoamericano permite que haya una investigación de arte con lecturas fuertes y contenidos políticos más allá de una estética. Algo que Edu como performer ha llegado a conocer muy bien. Su relación con la obra de arte sugiere un cambio en el mundo. Ese es su discurso como artista y curador.
¿Cómo se relaciona él como curador con los artistas? Nos comenta que los curadores de cierta generación no regresaban a ver la obra de los artistas si no solo a ellos mismos, las exposiciones no se involucraban con los artistas y eso hacía que el público tome una distancia y a la vez se delimita la producción de los artistas y se convierten en  artistas produciendo para los curadores. Para Edu, dar condiciones para la autonomía y  responsabilidad de un espacio expositivo es su premisa con los artistas. La negociación entre curador y artista para que la obra tenga mayor flujo de información. Desaparecer la figura del curador y dar la fuerza al artista es lo que ha logrado en “Ya no es mágico el mundo”. Su formación como artista le da la oportunidad de tener una buena relación y ventaja con los otros artistas, ya que él sabe de los métodos y sus conflictos al momento de producir.
Curaduría-crítica-arte ¿cómo lo maneja? Empieza a existir una forma crítica de ver la institución desde que No lugar nace, sin embargo Edu no tiene esa distancia sobre la obra para hacer una lectura crítica ya que siempre ha estado involucrándose en lo procesos de los artistas. Él reconoce que en el Ecuador no hay periodismo cultural. Solo es traducción de la obra. La curaduría crítica de cómo el curador llega a generar discursos críticos de la obra.
Para cerrar nuestra conversación preguntamos cuándo volvería a hacer una performance. De forma convencida nos dijo que definitivamente va a volver y será The Curator. Algo que no le ha permitido hacer mientras continua su trabajo como curador de un museo es que su cuerpo se ha institucionalizado, él quiere salir del sistema cultural y devolver a su cuerpo la performatividad ya que no existe coherencia entre la institución y su producción artística.
Sin duda Eduardo Carrera nos respondió más de lo que imaginamos preguntar, un joven seguro de sí mismo y de su posición frente al arte. Un gran artista y gran curador que sabe cómo moverse en el contexto local y cómo generar reflexión a partir del arte.
“Tu no le puedes mentir a tu cuerpo y el arte me permitía decir la verdad. Me permite sacar a la luz mi efervescencia marica”




Posturas anti-formalistas en una reseña de Rodolfo Kronfle-Chambers



Por: Sebastián Valbuena                                                                           octubre, 2013


A continuación analizaré una reseña del crítico guayaquileño Rodolfo Kronfle Chambers sobre la obra fotográfica del artista Eduardo Jaime. Las fotografías fueron tomadas durante excursiones a la naturaleza y consisten en la flora, fauna y paisaje que el artista encontró en sus viajes. La mayoría de las fotos muestran una contraposición de la presencia humana (en forma de la mano u otra parte del cuerpo del artista) y la naturaleza. Compararé la crítica de Kronfle con el formalismo del crítico estadounidense Clement Greenberg para evidenciar las maneras en que Kronfle rechaza este tipo de formalismo.

La primera reflexión del crítico es acerca de la relación vital del artista con su obra, diferenciándolo de los paisajistas que producen en serie y no tienen una relación real con la naturaleza[1]. Efectivamente, en el mercado artístico han proliferado los cuadros clichés de la naturaleza, incluyendo paisajes copiados de fórmulas mercantiles en los que desaparece la relación entre el artista y lo que representa, dando como resultado obras huecas en las que la naturaleza es usada como un pretexto para la exploración formal[2]. Kronfle critica el mercantilismo del arte decorativo basado en formulas copiadas hasta la saciedad y lo contrapone al arte del individuo sensible, capaz de relacionarse con la naturaleza y extraer de ella reflexiones únicas.

Al referirse a la relación con la naturaleza Kronfle habla de “la relación del hombre que se presenta complementario (a la naturaleza) como parte de esa equilibrada esfera, y no separado por el dualismo cartesiano, disyuntivo y jerarquizante, que pervirtió las relaciones entre la naturaleza y la humanidad”[3]. La reseña esta marcada por consideraciones románticas y existenciales acerca de la relación hombre-naturaleza y la “libertad frente a la racionalidad y (el) materialismo”[4].

Esta critica romántica utilizada por Kronfle fue combatida en Norteamérica en los años 50s por críticos como Clement Greenberg, quien criticó su falta de consideración a los aspectos formales y exclusivos a las artes visuales. Greenberg valoró, sobre todo, la pureza formal, la abstracción y la autosuficiencia en las obras de arte. En la reseña de Kronfle no encontramos ninguna alusión a los aspectos formales de la obra (uso del color, composición, etc.) a excepción de la decisión del artista por la fotografía analógica de la cual se dice que “no lo hace como caprichosa elección formal”[5].
La obra de Jaime es bastante simple y directa en sus pretensiones y yo diría que hasta algo “amateur”, en la forma en que retrata el paisaje como un excursionista ajeno a la fuerte base teórica del arte contemporáneo. Kronfle resalta el que la obra de Jaime no utilice la naturaleza como una excusa para la exploración formal o conceptual[6].  El objetivo de las fotografías no sería un reflexión sobre el medio, sino una especie de bitácora acerca de la relación del artista con su entorno natural.

Como podemos observar, en la crítica de Kronfle hay un rechazo al formalismo o por lo menos al uso artificioso de este. En la obra de Eduardo Jaime, Kronfle descubre una crítica al proyecto de Modernidad. El artista mantiene un perfil bajo y se mueve al margen del sistema del arte: “veo su obra como una rareza que tomará un tiempo de añejamiento para que pueda ser mejor valorada, tal vez cuando el desencanto hacia el embelesamiento tecnológico y sus promesas de bienestar alcance nuevos niveles de masa crítica”[7]. También cabe mencionar que Kronfle destaca la ausencia de ironía y perversidad semántica en la obra de Jaime[8]. Al no ser una obra de exploraciones formales pero tampoco ser una obra conceptual de lecturas semánticas, encontramos que  la obra de Jaime apela a las emociones antes que al intelecto. En su texto, Kronfle no cita a teóricos ni a imágenes de la historia del arte, las referencias son mas bien a lo local, a el paisaje y a quienes lo habitan.

Evidentemente la Modernidad no ha sido totalmente superada, en la crítica del arte todavía se juzgan las obras por su valor dentro de la Historia del Arte o las tendencias actuales y no por su relación con la sociedad. Por un lado tenemos la crítica “romántica” que se basa en valores subjetivos, mas cercanos a la mayoría de la gente pero que puede resultar engañosa cuando se basa en valores afectivos sin realizar una rigurosa examinación de su valor y relevancia.  Por otro lado, la crítica formalista o interrelacional solo es comprendida por los especialistas. Como explica Hal Foster en su texto Contra el Pluralismo, el arte “puro” y carente de ideología resulta una postura cómoda y reaccionaria. Por estas razones pienso que la crítica debería situarse en el ahora y relacionar el arte con el entorno local y con la vida antes que con formalismos y purismos.


Bibliografía

Hal Foster. (1998). Contra el Pluralismo. Recuperado de http://www.criterios.es/pdf/fosterpluralismo.pdf (10-11-13)

Clement Greenberg. (1960). Modernist Painting. Recuperado de http://cas.uchicago.edu/workshops/wittgenstein/files/2007/10/Greenbergmodpaint.pdf (10-11-13)

Rodolfo Kronfle Chambers. (2013, 26 de agosto). #nofilter: un forense en el paisaje Recuperado de http://www.riorevuelto.net/2013/08/eduardo-jaime-bird-day-galeria-mirador.html (10-9-2013)



[1] http://www.riorevuelto.net/2013/08/eduardo-jaime-bird-day-galeria-mirador.html
[2] http://www.riorevuelto.net/2013/08/eduardo-jaime-bird-day-galeria-mirador.html
[3] http://www.riorevuelto.net/2013/08/eduardo-jaime-bird-day-galeria-mirador.html
[4] http://www.riorevuelto.net/2013/08/eduardo-jaime-bird-day-galeria-mirador.html
[5] http://www.riorevuelto.net/2013/08/eduardo-jaime-bird-day-galeria-mirador.html
[6] http://www.riorevuelto.net/2013/08/eduardo-jaime-bird-day-galeria-mirador.html
[7] http://www.riorevuelto.net/2013/08/eduardo-jaime-bird-day-galeria-mirador.html
[8] http://www.riorevuelto.net/2013/08/eduardo-jaime-bird-day-galeria-mirador.html